Esa mirada



Maldiciendo el día que aquel cable se rompió y el auto quedó varado en el arcén de aquella solitaria y polvorienta carretera de provincias, maldiciendo que Rubén pasase por allí a unas horas tan intempestivas con su Mercedes deportivo, repeinado con gomina, musculoso, bronceado, y con una mirada que arrebataba el alma.
Pero no, no he de dejarme llevar por los recuerdos obscenos, no he de maldecir y he de dar gracias a Dios por su omnipresencia, que hizo de mí su instrumento.
Rubén se ofreció a llevarme hasta la siguiente gasolinera, eran tiempos sin teléfonos móviles. El aire cálido de la noche volaba mi cabello en aquellos mullidos asientos, yo era joven y hermosa, dicen que aún lo soy, y la flor de la pasión arrebató nuestros cuerpos antes si quiera de llegar a la gasolinera. Un hotel de carretera nos sirvió para caer en la tentación.
Tuve que matarlo. El demonio nos había llevado hasta allí.
De aquello hace diez años. Diez años encerrada en esta prisión purgando mi penitencia por ceder a la tentación de la carne. Pero he aprendido, ahora soy más fuerte, Dios me ama y yo a Él. Me he convertido en una presa modelo que sin rechistar come lo que le ponen, hace lo que le mandan y obedece en todo. Todos los carceleros están contentos conmigo y siempre comentan que ojalá todas las presas fueran como yo.
Y ahí viene Juan, me trae la comida cada día a la misma hora, me saluda con afecto y deja la bandeja en la mesa. Mi ración es abundante, juraría que más que la de las otras. Sentada en la cama le observo actuar, es guapo y amable, y juraría que me mira de un modo especial que…

Amistad



“Amén”, esa palabra es lo último que recuerdo de la muerte de mi amigo Fernando. Eso, y un tío vestido con camisa blanca, y traje y corbata negros a lo Pulp Fiction reflejado en el turbio espejo de los aseos del Bar Tomasito apuntando a la sien derecha de mi amigo. Le descerrajó un disparo mientras pronunciaba esa palabra para cerrar el momento, “amén”. Una vez oí que los mafiosos imitaron al Padrino tras la película, supongo que ahora los pistoleros copian a los personajes de Tarantino. Me quedé helado al abrir la puerta del baño y ver aquello, fue un shock, solo acerté a darme la vuelta, cerrar con cuidado y largarme de allí no fuese a dispararme a mí también por error. Estas cosas parece que solo pasan en el cine, pero no, si pagas bien también suceden en la realidad, tras la puerta de aquel baño quedó inerte en el suelo la prueba de mi inversión.

Pánico



Vuelve a pedirme que le empuje porque no se atreve a saltar del avión. Las baterías antiaéreas nos disparan y a nuestro alrededor atronan las explosiones. Nadie está hecho para esto, es una locura, pero Juan menos aún. Cada batalla he de colocarme a su lado para que no salga corriendo y abandone el ejército, ya he visto morir a demasiados amigos fusilados por cobardía.
Le empujo y salto tras él, nuestros paracaídas se abren de modo automático mientras las cargas siguen explotando entorno nuestro. Entonces le veo sacar el cuchillo de su funda y empezar a cortar las cuerdas.

Infelices para siempre



Que todo vuelva a ser como antes joder, lo necesito o me voy a volver loco. Cada esquina y cada objeto me recuerdan a ella: el insufrible Carlos Herrera de por las mañanas, los restos del olor de su perfume, el Sálvame de Telecinco… Necesito volver atrás, donde cada despertar no era un dolor y cada noche una angustia, cuando tornar a casa era como arribar a puerto seguro tras la tormenta.
Llego a casa del trabajo, la veo sentada frente al televisor zampándose un tarrina de helado, y vuelvo a soñar con cuando vivía solo y ella aun no estaba en mi vida.

Odio



Por fin pudo recordar el rostro de su madre, la maestra, la madre de Sánchez. La odiaba. El dolor ocultó aquella cara… hasta que mandó a ambos a la lona con aquel puñetazo lleno de odio y empezó la cuenta...
…uno…
…dos…
...tres…
“Hazlo otra vez… si te atreves.” Decía ella golpeando sus manos con la vara.
…cuatro…
“Puntos cardinales.”
…cinco…
“Continentes.”
…seis…
“Media docena.”
…siete…
“Pecados capitales.” Juró cumplirlos todos mientras aquella maldita mujer le tiraba de las patillas.
…ocho…
“Obras de misericordia.”  Para olvidar.
…nueve…
“Planetas.”
…y diez…
Segundos de vida le quedan a tu hijo. AMÉN.