lunes, 11 de mayo de 2020

El deseo




Espero el milagro como quien espera el tren, seguro de que vendrá puntual a su cita.
Ella me despreció sin ambages: “No me acostaría contigo ni aunque fueses el último hombre en la Tierra”. Por suerte, el genio de aquella maravillosa lámpara me otorgó una segunda oportunidad: “Te concedo un deseo”, me dijo. No me lo pensé mucho: “Quiero ser el último hombre en la Tierra a partir de las cinco de esta tarde”, solicité. 
Quizás ella cumplirá su palabra, pero, ¿y el resto de las mujeres? Dentro de cinco minutos tendré toda una vida para averiguarlo.


lunes, 4 de mayo de 2020

Lo que nos queda


El fin del mundo se retrasó, no me preguntéis por qué, pero se retrasó. Y ahora no sabíamos qué hacer. Su hora de llegada eran las 14:27 del lunes, y ahí estábamos todos a las 14:26, esperando. Madre murmuraba con la cabeza inclinada acompasando el silencio que inundaba la escena; padre yacía en la tumbona con la baba colgando de la comisura de la boca y la vista fija en un brillante y azul cielo límpido; y yo, impaciente, estrangulaba la cachaba anhelando el momento. Y es que esto de ser inmortales se nos hacía ya muy largo.

lunes, 27 de abril de 2020

Viaje introspectivo


Al final del pasillo encontré al objeto que me buscaba. El olor a ambientador invadía el pequeño establecimiento mientras una monótona y repetitiva música asfixiaba mis oídos. De algún modo aquella pantalla multicolor me llamaba desde que había entrado en aquella extraña y atestada tienda, quizás incluso antes, no podría asegurarlo. La sujeté con mis manos y miré en su interior, no sé si buscando respuestas a preguntas aún no formuladas o tratando de encontrar sentido a mi vida. Alguien golpeó mi hombro: “Venga Paco, no lo pienses más, no hace falta tanto misterio para comprar una televisión”.

lunes, 20 de abril de 2020

A prueba de errores


Los desguazadores ya venían de camino, teníamos que actuar rápido. Retiramos con cuidado la mesa y la alfombra, abrimos la trampilla del suelo y bajamos al sótano. Al cerrar la puerta todo volvió a su sitio, la alfombra se deslizó sobre la trampilla, y el mecanismo oculto en las patas de la mesa hizo que esta se desplazara hasta colocarse sobre la alfombra. Luego solo tuvimos que estar en silencio y esperar unas horas a que se marcharan.
Un día después aún seguimos pensando cómo salir, en todas las pruebas siempre habíamos dejado alguien arriba.

jueves, 26 de marzo de 2020

Espectacular


-¡Se va a estrellar! Ya queda muy poquito. ¡Va a ser espectacular!
Giré la cabeza para mirar a mi hermano, estaba completamente extasiado, como yo. Al terminar de hablar se llevó otro puñado de palomitas a la boca sin dejar de mirar al horizonte. A los dos nos colgaban las piernas en el vacío, habíamos subido a la azotea para verlo mejor, y la verdad es que desde allí el espectáculo era grandioso. Mamá nunca nos había dejado subir antes y esta vez le había costado, pero al final papá le puso una mano en el hombro y le susurró al oído: “qué más da”. Bajó la cabeza, fue a la cocina, nos hizo las palomitas y se hundió en el sofá junto a papá mientras nosotros salíamos corriendo por la puerta escaleras arriba. Al poco ya empezamos a ver aquel enorme cometa que iba a estrellarse no lejos de allí.

El deseo

Espero el milagro como quien espera el tren, seguro de que vendrá puntual a su cita. Ella me despreció sin ambages: “No me a...