lunes 16 de junio de 2008

Error fatal

No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor, ¿Cómo podía saberlo? Él no podía meterse en su cabeza y adivinar todo lo que ella estaba pensando. Con su nombre escrito en la parte superior aquello sólo podía ser un insulto, así que la cogió de los pelos y la arrastró por el salón golpeándola contra los muebles, la dio una paliza y la arrojó por la ventana. Era lo que se merecía.
Cuando volvió a la cocina y desdobló la hoja encontró aquel “Te quiero” escrito al pie.
Ahora le tiembla la mano que sujeta la pistola con el cañón apoyado en su sien.

martes 10 de junio de 2008

El culo, el corazón y la baraja

No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor, lo cual no le hizo quedar como un corazón precisamente, sino más bien como el… Bueno, ya saben. Sin embargo no reculó en su osado intento y se lo jugó todo apostándolo a una carta. Hizo caso a una corazonada y le dibujó todo un futuro lleno de diamantes y corazones. Pero volvió su mala suerte, el trébol, inflexible, le mostró sólo tres hojas. Fue una pica clavada en el corazón que lo partió por la mitad y, quisiera o no quisiera, la verdad es que aquel corazón partido volvía a parecer un culo.

viernes 30 de mayo de 2008

Amor de madre

Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado y lo lanzó con rabia a la papelera. Había pensado que llegado el momento no le temblaría el pulso, sin embargo no podía evitar esa maldita tiritona mientras aquel cretino, repanchingado en el sofá, la miraba fijamente con esa horrible mueca cínica dibujada en su boca. Respiró hondo y trató de escribirlo todo de modo que al menos se entendiera. Cuando finalizó, el diablo le dijo con sorna:
—Ahora sólo falta que lo firmes.
Miriam escribió otro garabato ilegible mientras lloraba. Gracias a aquella firma su hijo sanaría y tendría una oportunidad. A ella le esperaba una condena eterna.

miércoles 28 de mayo de 2008

Odio

Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado, se sentía incapaz siquiera de escribir, el odio la consumía. Sólo podía pensar en Tica y en cómo hacerla pagar por todo el malestar que le creaba a diario, siempre haciéndose la victima, malinterpretando comentarios, criticando a los demás y rezando a Dios que le perdonase. ¡Como si eso la exculpase de todo!
—Buenos días —saludó Tica como si nada al pasar frente a la puerta de su despacho.
Miriam no contestó, bajó la cabeza y se concentró en el papel que tenía delante. Escribió de nuevo el conjuro, hizo el ritual y pinchó el muñeco.
—¡Aaaahhhh! —Aquel grito que sonó al fondo sí que era música celestial.

sábado 24 de mayo de 2008

Armas, gérmenes y acero

Con este titulo Jared Diamond obtuvo el premio Pulitzer de 1998 entre otros premios, y no es de extrañar después de su lectura. Siguiendo la estela del materialismo cultural de Marvin Harris, pero llegando aún más allá, Jared Diamod en Armas, gérmenes y acero analiza la evolución de la humanidad en los últimos 13.000 años. El punto de partida, como el mismo nos aclara en el primer capítulo, se lo dio un amigo suyo de Nueva Guinea con una de esas sencillas preguntas que son tan difíciles de contestar: ¿Por qué vosotros, los blancos, desarrollasteis tanto cargamento y lo trajisteis a Nueva Guinea, pero nosotros, los negros, teníamos tan poco cargamento propio?; o, dicho de otro modo, ¿Por qué unas culturas evolucionaron mucho y otras tan poco?


ARMAS, GERMENES Y ACERO - Diamond, Jared
DEBOLSILLO

El materialismo cultural es una corriente de la antropología que pretende explicar la historia a partir de las condiciones materiales que han rodeado a las diversas sociedades. Esta corriente, criticada por muchos, trata de ceñirse a datos y hechos más que a teorías para tratar de demostrar por qué el hombre ha evolucionado hacia unas costumbres y modelos de sociedad y no a otros. El padre de esta corriente fue Marvin Harris que la expuso en varios libros desde finales de los años 60 hasta los 90. Siguiendo esta corriente Jared Diamond nos va desgranando capítulo a capítulo, con innumerables datos que avalan sus tesis, por qué los europeos han dominado cultural y socialmente el mundo hasta hace no mucho, mientras que los chinos, los africanos o los americanos, entre otros, no han tenido las condiciones a su alrededor para poder hacerlo. Es un libro de lectura fácil pero denso en su contenido.

Si queréis saber más sobre el tema os dejo los enlaces a la Wikipedia, que a su vez tiene otros enlaces bastante interesantes, incluido uno a una serie de televisión de tres capítulos de National Geographic basada en el libro.
Desde aquí sólo quiero animaros a que descubráis cuán apasionante puede ser la lectura de este libro.

martes 20 de mayo de 2008

Divertimath

La malvada hipotenusa capturó a Pi, o eso creyó ella, porque se le quedaron fuera algunos decimales. Es lo que tiene ser irracional —pensó Pi—, que aunque eres real y sabes que existes, nadie sabe cómo terminas; mucho mejor que esos racionales tan cuadriculados, siempre repitiéndose y repitiéndose hasta el infinito, o bien tan limitados que enseguida terminas con ellos.
Y así, cuando Pi se cansó de meditar desde lo alto del triángulo rectángulo, se enroscó formando una pequeña circunferencia que bajó rodando la hipotenusa y desapareció en el infinito.

martes 13 de mayo de 2008

Mejor el dragón que mamá

—Mejor el dragón que mama —aseguró la hermosa princesa de bucles dorados al tiempo que cruzaba los brazos sobre el pecho y daba la espalda a su rescatador.
—¿De verdad prefieres al dragón? —El príncipe encantador no podía abrir más los ojos por su asombro. Llevaba más de un mes pasando penurias ¡para esto!
—Sí, el dragón no te regaña.
Aquella estatua de bucles dorados estaba poniendo a prueba la paciencia del príncipe encantador, que no podía creer que entre todas las princesas del mundo le hubiese tocado a él rescatar a aquella.
—Estoy seguro que su Majestad lo hace solo por tu bien…
—Pero el dragón no te regaña —cortó en seco la princesa sin mover un músculo, con la cabeza altiva y la barbilla apuntando al cielo.
—Mamá lo hace porque te quiere… —El príncipe decidió atacar por el lado del cariño y la cercanía, a ver si así…
—El dragón no te regaña —zanjo tozuda la hermosa princesa de bucles dorados, que parecía haberse tragado aquella frase que repetía una y otra vez.
—¡Sí, sí, ya sé que el dragón no te regaña, que tiene alas, dientes muy grandes y que echa fuego por la boca! ¿No te da miedo eso?
—El dragón echa fuego pero es bueno y no te regaña.
Aquella terquedad llegaba ya al límite que el príncipe encantador estaba dispuesto a soportar.
—Ya, pero es que el dragón está muerto.