El hombre perfecto

Llevaba, bueno, que digo llevaba, lleva siempre un corte de pelo inmaculado, la raya del pantalón trazada con un tiralíneas y la chaqueta parece en todo momento recién planchada. La camisa no muestra ni una arruga tras todo un día de trabajo, y la corbata y los calcetines siempre le hacen juego. No hay mujer que no se fije en estos detalles y no quede prendada de su aspecto. Incluso sé de alguna que no pudo contener sus lágrimas el día que se casó con otra.
Lo primero que hace cuando llega a un hotel es usar el servicio de lavandería para que le planchen la ropa arrugada de la maleta y así poder estar excelso al día siguiente. Nunca tiene una palabra más alta que otra y su ánimo no sufre altibajos.
Es el hombre ideal... ¡Y además es un perfecto imbécil!

No hay comentarios: