Felicidad

A pesar de que la multitud me rodea siento una soledad difícil de expresar con palabras, es tal el vacío en mi interior que los pensamientos producen un eco sordo que se repite una y otra vez, se mezclan y crean un nudo de ideas inconexas que me están llevando a la locura. Los rostros sonrientes que me rodean son tan falsos como el mío, o al menos quiero pensarlo. ¿Serán felices? Las máquinas no sonríen mientras realizan nuestro trabajo, mientras nos relegan a los humanos a ser un amasijo de carne lúdica sin ideas. Yo sólo soy una marioneta más en el teatro de la felicidad mundial. Una lágrima resbala por mi rostro y la oculto tratando de que no la capten las cámaras.

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