Hola, soy tu menstruación

—Hola, soy tu menstruación,
—¡Joder! Menudo susto me has dado tía. ¿Qué haces en mi coche? ¿Quién has dicho que eres? ¿Qué eres mi qué?
—Tu menstruación.
—¿Tu eres tonta o qué, no ves que soy un tío? ¿Cómo has entrado en mi coche?
—Responderé en orden a tus dudas: no, no soy tonta, soy tu menstruación; veo perfectamente que eres varón; y he entrado por la puerta.
—No me jodas, ¿Dónde está la cámara? Seguro que hay una cámara oculta, ¿O te envía la guarra de mi exmujer para gastarme una de sus bromas pesadas? Esto no me puede pasar a mí, ¡Joder! ¿De qué psiquiátrico te has escapado? ¿Señor, por qué me tienen que tocar a mí todos los tarados de este mundo? Primero fue mi madre que se desnudaba por las escaleras de la casa; luego mi ex, insufrible con su “ya no me quieres” y sus llantos cada vez que le daba la espalda en la cama; después mi jefe y sus manías para las reuniones: “Hay que entrar en la sala con el pie derecho” y “Silencio, uuuuuhhhhhmmmmmm”, recitando un tantra antes de empezar; y ahora esta chiflada de rojo diciéndome que voy a tener la regla.
—Oye, oye, tío listo, que a mí este trabajo me jode tanto como a ti y yo no ando por ahí insultando a todo el mundo, ¡Faltaría más! Mira, yo tenía que avisarte y ya lo he hecho, si me crees bien, y si no pues mira, tú verás.
—Eso, eso, yo ya me doy por avisado. Genial tía, has cumplido tu trabajo y lo has hecho de coña, ahora ya puedes ir anunciando el advenimiento rojo de incauto en incauto.
—Vale tío, ya me voy, ya pillo la indirecta, no hace falta que empujes. Sólo necesito que me firmes el comprobante de que te he avisado.
—Venga vale… A ver… Sí… Todo en orden, no me compromete a nada. Bien, aquí tienes tu papelito firmado, ya puedes ir a decirle a tu jefe que has cumplido con tu cometido.
—Pues nada, hasta el próximo mes.
—Sí eso, hasta el próximo mes cuando me venga la regla… Jua, jua, jua… ¡Eh! ¿Qué coño es eso rojo que me moja la entrepierna?

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