La Memoria de la Duda (12/13)

12.- "La felicidad nunca es completa"

Esta vez Mafer tuvo que ser trasladado en una aerosilla hasta el lugar que siempre ocupaba en la sala y del que ahora había desaparecido el asiento habitual. Los cinco inquisidores estaban allí, mirándole en silencio desde sus escaños, y a él le iban consumiendo los nervios. Deseaba que todo acabase. Casi le daba lo mismo salir vivo de allí que con sus partículas dispersas por el aire; quería terminar con aquel año y su recuerdo.
Cuando le dejaron en el asiento, Labug esperó a que desaparecieran los guardias de la sala para empezar a hablar:
-Mafer Gom, acusado de herejía promovida por el malvado Hijar -rompió Labug el silencio sin más preámbulos-, después de los testimonios y pruebas presentados en esta causa y de la deliberación del Tribunal Inquisidor, amparado en el buen juicio de Dios, ha sido hallado culpable de los hechos que se le imputan.
Mafer no pudo ni oponerse, ni gritar implorando perdón; sólo emitió un callado sollozo. La paz de la muerte era preferible a esta vida atormentada.
-Pero debido a las circunstancias especiales que rodean su caso -prosiguió Labug- no le consideramos a usted responsable directo del mal, sino sólo un instrumento inconsciente de Hijar. Y así, al igual que él trató de dividirnos, nosotros le dividiremos a usted para separar al Maligno de su parte humana. No se le someterá a una desintegración ni se le dará oportunidad de arrepentirse, como sería habitual en un caso de herejía, sino que separaremos el mal y lo eliminaremos dejando el bien en manos de nuestro Señor. Se le sajará desde el coxis a la cabeza dividiendo el cuerpo en dos mitades, izquierda y derecha, de modo que cada parte de su cuerpo contenga un brazo y una pierna completos. De esta forma, la fracción derecha de su cuerpo, conteniendo el mal que hay en usted, será desintegrada. Y la parte izquierda restante, como refugio del bien, se pondrá en las manos de nuestro Señor, de tal modo que como posee el don de la regeneración se le facilitarán todos los cuidados médicos posibles para su salvación. Si falleciera se habrá cumplido la voluntad de Dios de llevárselo a su lado una vez purificado; y si vive será que Él desea darle una nueva oportunidad en la vida. Además, en el caso de que sobreviva se considerará ya suficiente penitencia su restablecimiento y no será sometido a una vigilancia temporal personalizada; no obstante, como consideramos que su misión aquí ya se ha cumplido, deberá abandonar el planeta en cuanto esté totalmente recuperado, para lo cual se pondrán a su alcance todos los medios de transporte necesarios para llegar al destino que elija.
-¡¡¡NOOOO!!! -gritó Mafer, horrorizado por la sentencia, una vez que el silencio le hizo salir del trance al que le habían llevado las palabras de Labug-, ¡no han tenido ya bastante sufrimiento, no me han humillado todavía lo suficiente, son unos sádicos, la bondad no tiene hueco en su corazón! ¡Mátenme, desintégrenme, pero no vuelvan a cortarme en pedazos!, por Dios se lo pido.

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