viernes, 22 de junio de 2007

El hombre perfecto

Llevaba, bueno, que digo llevaba, lleva siempre un corte de pelo inmaculado, la raya del pantalón trazada con un tiralíneas y la chaqueta parece en todo momento recién planchada. La camisa no muestra ni una arruga tras todo un día de trabajo, y la corbata y los calcetines siempre le hacen juego. No hay mujer que no se fije en estos detalles y no quede prendada de su aspecto. Incluso sé de alguna que no pudo contener sus lágrimas el día que se casó con otra.
Lo primero que hace cuando llega a un hotel es usar el servicio de lavandería para que le planchen la ropa arrugada de la maleta y así poder estar excelso al día siguiente. Nunca tiene una palabra más alta que otra y su ánimo no sufre altibajos.
Es el hombre ideal... ¡Y además es un perfecto imbécil!

Lógica infalible

—No es cierto que tengan siete vidas. —¿Quiénes? —Los gatos. —¿Por qué? —¿Por qué qué? —Que por qué los gatos no tienen siete vid...