Corazón roto

Aquel niño era yo, ese que aparece en la foto con los pantalones cortos lanzando piedras a los cristales de la Iglesia mientras la lluvia arrecia. La instantánea la sacó el párroco con una Polaroid para presentarla como prueba en la denuncia. Maldita la gracia que le hizo aquello a mi madre, tuvo que pagar un par de cristales y me castigó un mes entero sin salir a la calle. Pero yo volví, más precavido para que no me pillasen, tiraba piedras en días alternos y desde distintos ángulos. Si hubiera podido le hubiera destrozado el corazón como había hecho él con mi madre.

6 comentarios:

Luis dijo...

Mi primera visita y me parece estupendo el blog. Buen microrelato. Volveré (amenazo). Un saludo.

Míchel dijo...

luis: gracias y bienvenido. Espero que cumplas tus amenazas.

Isa S.B dijo...

Quien a hierro mata a hierro muere...
Buena minificción.
Saludos.

Luis dijo...

Y tanto que vuelvo, a dejarte el Premio Brillante Weblog 2008. Que sirva de aliciente. Un abrazo.

maRia dijo...

Curas.
Bah.
:)

Míchel dijo...

luis: gracias por el premio, de verdad que lo agradezco, pero perdona si no sigo la cadena.