Amor de madre

Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado y lo lanzó con rabia a la papelera. Había pensado que llegado el momento no le temblaría el pulso, sin embargo no podía evitar esa maldita tiritona mientras aquel cretino, repanchingado en el sofá, la miraba fijamente con esa horrible mueca cínica dibujada en su boca. Respiró hondo y trató de escribirlo todo de modo que al menos se entendiera. Cuando finalizó, el diablo le dijo con sorna:
—Ahora sólo falta que lo firmes.
Miriam escribió otro garabato ilegible mientras lloraba. Gracias a aquella firma su hijo sanaría y tendría una oportunidad. A ella le esperaba una condena eterna.

Odio

Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado, se sentía incapaz siquiera de escribir, el odio la consumía. Sólo podía pensar en Tica y en cómo hacerla pagar por todo el malestar que le creaba a diario, siempre haciéndose la victima, malinterpretando comentarios, criticando a los demás y rezando a Dios que le perdonase. ¡Como si eso la exculpase de todo!
—Buenos días —saludó Tica como si nada al pasar frente a la puerta de su despacho.
Miriam no contestó, bajó la cabeza y se concentró en el papel que tenía delante. Escribió de nuevo el conjuro, hizo el ritual y pinchó el muñeco.
—¡Aaaahhhh! —Aquel grito que sonó al fondo sí que era música celestial.

Armas, gérmenes y acero

Con este titulo Jared Diamond obtuvo el premio Pulitzer de 1998 entre otros premios, y no es de extrañar después de su lectura. Siguiendo la estela del materialismo cultural de Marvin Harris, pero llegando aún más allá, Jared Diamod en Armas, gérmenes y acero analiza la evolución de la humanidad en los últimos 13.000 años. El punto de partida, como el mismo nos aclara en el primer capítulo, se lo dio un amigo suyo de Nueva Guinea con una de esas sencillas preguntas que son tan difíciles de contestar: ¿Por qué vosotros, los blancos, desarrollasteis tanto cargamento y lo trajisteis a Nueva Guinea, pero nosotros, los negros, teníamos tan poco cargamento propio?; o, dicho de otro modo, ¿Por qué unas culturas evolucionaron mucho y otras tan poco?


ARMAS, GERMENES Y ACERO - Diamond, Jared
DEBOLSILLO

El materialismo cultural es una corriente de la antropología que pretende explicar la historia a partir de las condiciones materiales que han rodeado a las diversas sociedades. Esta corriente, criticada por muchos, trata de ceñirse a datos y hechos más que a teorías para tratar de demostrar por qué el hombre ha evolucionado hacia unas costumbres y modelos de sociedad y no a otros. El padre de esta corriente fue Marvin Harris que la expuso en varios libros desde finales de los años 60 hasta los 90. Siguiendo esta corriente Jared Diamond nos va desgranando capítulo a capítulo, con innumerables datos que avalan sus tesis, por qué los europeos han dominado cultural y socialmente el mundo hasta hace no mucho, mientras que los chinos, los africanos o los americanos, entre otros, no han tenido las condiciones a su alrededor para poder hacerlo. Es un libro de lectura fácil pero denso en su contenido.

Si queréis saber más sobre el tema os dejo los enlaces a la Wikipedia, que a su vez tiene otros enlaces bastante interesantes, incluido uno a una serie de televisión de tres capítulos de National Geographic basada en el libro.
Desde aquí sólo quiero animaros a que descubráis cuán apasionante puede ser la lectura de este libro.

Divertimath

La malvada hipotenusa capturó a Pi, o eso creyó ella, porque se le quedaron fuera algunos decimales. Es lo que tiene ser irracional —pensó Pi—, que aunque eres real y sabes que existes, nadie sabe cómo terminas; mucho mejor que esos racionales tan cuadriculados, siempre repitiéndose y repitiéndose hasta el infinito, o bien tan limitados que enseguida terminas con ellos.
Y así, cuando Pi se cansó de meditar desde lo alto del triángulo rectángulo, se enroscó formando una pequeña circunferencia que bajó rodando la hipotenusa y desapareció en el infinito.

Mejor el dragón que mamá

—Mejor el dragón que mama —aseguró la hermosa princesa de bucles dorados al tiempo que cruzaba los brazos sobre el pecho y daba la espalda a su rescatador.
—¿De verdad prefieres al dragón? —El príncipe encantador no podía abrir más los ojos por su asombro. Llevaba más de un mes pasando penurias ¡para esto!
—Sí, el dragón no te regaña.
Aquella estatua de bucles dorados estaba poniendo a prueba la paciencia del príncipe encantador, que no podía creer que entre todas las princesas del mundo le hubiese tocado a él rescatar a aquella.
—Estoy seguro que su Majestad lo hace solo por tu bien…
—Pero el dragón no te regaña —cortó en seco la princesa sin mover un músculo, con la cabeza altiva y la barbilla apuntando al cielo.
—Mamá lo hace porque te quiere… —El príncipe decidió atacar por el lado del cariño y la cercanía, a ver si así…
—El dragón no te regaña —zanjo tozuda la hermosa princesa de bucles dorados, que parecía haberse tragado aquella frase que repetía una y otra vez.
—¡Sí, sí, ya sé que el dragón no te regaña, que tiene alas, dientes muy grandes y que echa fuego por la boca! ¿No te da miedo eso?
—El dragón echa fuego pero es bueno y no te regaña.
Aquella terquedad llegaba ya al límite que el príncipe encantador estaba dispuesto a soportar.
—Ya, pero es que el dragón está muerto.

El mito de la educación

Hoy quiero variar un poco y voy a abrir una nueva sección de recomendaciones, cosas que realmente me han impactado por su profundidad, calidad o... ¡Qué se yo! Si al final todo es subjetivo y yo no lo voy a ser menos. Y vamos a comenzar por un libro de ensayo para romper un poco.



EL MITO DE LA EDUCACIÓN - Harris, Judith Rich (Ed. DeBolsillo)
592 páginas

La tesis de este libro ya la desgrana la autora en el segundo párrafo del libro, y no es otra que:

¿Tienen los padres algún efecto importante a largo plazo sobre el desarrollo de la personalidad de sus hijos? Este artículo examina las pruebas y llega a la conclusión de que la respuesta es no.
Impresionante ¿no? Bueno, al menos a mí me impactó. Viniendo de cualquiera lo hubiera pasado como otra "invención" más sin importancia, pero me lo había recomendado encarecidamente un buen amigo, Carlos Suchowolski (al que podéis seguir en el enlace de Una nueva conciencia y cuya novela del mismo título que el blog también os recomiendo), que de este tipo de cosas anda más que informado y documentado, así que decidí darle una oportunidad al libro. Y eso es lo que os recomiendo, que le deis una oportunidad, seguro que no salís defraudados.
La autora emplea datos de un sin fin de estudios para avalar su tesis, pero lo más curioso de todo es que ella no ha hecho ninguno de ellos, sólo analiza todo lo que han hecho los demás antes. Vamos, que es una rata de biblioteca por razones personales que descubriréis en el texto. Os aseguro que se puede o no estar de acuerdo con ella, pero al menos nos mueve a analizar un montón de ideas que solemos dar por supuestas, a reflexionar sobre el tema en cuestión y a replantearnos la fiabilidad de los estudios de psicología y comportamiento humano que solemos escuchar en las noticias, entre otras muchas cosas. Un nuevo e innovador punto de vista sobre un viejo tema, ¿Qué podemos hacer los padres por nuestros hijos?

El vuelo de Ícaro

Se lanzará desde el trapecio de los sentimientos hacia el vacío incierto del amor, sin red, sin protección, sin madre ni padre. Dejará el lastre familiar que lo sujeta al suelo por una aventura aérea e incierta. Apostará todo a una carta: su vida, su razón; sin pensar siquiera una vez que ese vuelo tenga una sola posibilidad de estrellarse contra las rocas del destino. Vadeará los vientos inconstantes de la vida, y con un poco de fortuna no será arrastrado por la marea de la rutina y logrará sortear las tormentas de los desengaños. Y así, si tiene suerte, será feliz.