Divertimath

La malvada hipotenusa capturó a Pi, o eso creyó ella, porque se le quedaron fuera algunos decimales. Es lo que tiene ser irracional —pensó Pi—, que aunque eres real y sabes que existes, nadie sabe cómo terminas; mucho mejor que esos racionales tan cuadriculados, siempre repitiéndose y repitiéndose hasta el infinito, o bien tan limitados que enseguida terminas con ellos.
Y así, cuando Pi se cansó de meditar desde lo alto del triángulo rectángulo, se enroscó formando una pequeña circunferencia que bajó rodando la hipotenusa y desapareció en el infinito.

4 comentarios:

Luis dijo...

¡Excelente! La historia de Pi tal como me gustaría haberla conocido. Un abrazo.

narradora de bolsillo dijo...

En lugar de desaparecer en el infinito, también podía haberse ido por la tangente...
Ingeniosa historia.
Saludos de tu tocaya de blog.

La tia de la Dragona de Oro dijo...

Si me hubieran contado así las matemáticas nunca me hubieran quedado para septiembre. Imaginación al poder !!! Besos

Anónimo dijo...

notable
notable
ingenioso
excelente