viernes, 2 de mayo de 2008

El vuelo de Ícaro

Se lanzará desde el trapecio de los sentimientos hacia el vacío incierto del amor, sin red, sin protección, sin madre ni padre. Dejará el lastre familiar que lo sujeta al suelo por una aventura aérea e incierta. Apostará todo a una carta: su vida, su razón; sin pensar siquiera una vez que ese vuelo tenga una sola posibilidad de estrellarse contra las rocas del destino. Vadeará los vientos inconstantes de la vida, y con un poco de fortuna no será arrastrado por la marea de la rutina y logrará sortear las tormentas de los desengaños. Y así, si tiene suerte, será feliz.

3 comentarios:

maRia dijo...

Y yo le aplaudo por valiente.
Porque no abundan.
Por desgracia...

Luis dijo...

La felicidad asociada a la liberación de las ataduras. Un tema de siempre. Buen relato.

Smyle dijo...

Mejor no pensar en que puede no haber nada debajo, y simplemente saltar.

Soy una viajante de blogs, y aquí acabé.
Saludos.

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