Error fatal

No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor, ¿Cómo podía saberlo? Él no podía meterse en su cabeza y adivinar todo lo que ella estaba pensando. Con su nombre escrito en la parte superior aquello sólo podía ser un insulto, así que la cogió de los pelos y la arrastró por el salón golpeándola contra los muebles, la dio una paliza y la arrojó por la ventana. Era lo que se merecía.
Cuando volvió a la cocina y desdobló la hoja encontró aquel “Te quiero” escrito al pie.
Ahora le tiembla la mano que sujeta la pistola con el cañón apoyado en su sien.

El culo, el corazón y la baraja

No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor, lo cual no le hizo quedar como un corazón precisamente, sino más bien como el… Bueno, ya saben. Sin embargo no reculó en su osado intento y se lo jugó todo apostándolo a una carta. Hizo caso a una corazonada y le dibujó todo un futuro lleno de diamantes y corazones. Pero volvió su mala suerte, el trébol, inflexible, le mostró sólo tres hojas. Fue una pica clavada en el corazón que lo partió por la mitad y, quisiera o no quisiera, la verdad es que aquel corazón partido volvía a parecer un culo.