Error fatal

No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor, ¿Cómo podía saberlo? Él no podía meterse en su cabeza y adivinar todo lo que ella estaba pensando. Con su nombre escrito en la parte superior aquello sólo podía ser un insulto, así que la cogió de los pelos y la arrastró por el salón golpeándola contra los muebles, la dio una paliza y la arrojó por la ventana. Era lo que se merecía.
Cuando volvió a la cocina y desdobló la hoja encontró aquel “Te quiero” escrito al pie.
Ahora le tiembla la mano que sujeta la pistola con el cañón apoyado en su sien.

5 comentarios:

narradora de bolsillo dijo...

Me gustan los finales felices...

alicia dijo...

Qué fuerte! Y pensar que seguro que ocurren cosas similares...
Saludos!

Sacra dijo...

Hay que tener mucho cuidado a quien se ama, en un mundo lleno de desamor la violencia es la única poesía.
Un saludo.

Míchel dijo...

La realidad siempre supera a la ficción, me temo.

ALFREDO J. LIEBANA RADO dijo...

No hace mucho leí una cita que me impactó: "tener pareja es el precio que pagas por haberlo deseado" Perdón si resulta frívolo como comentario a un texto de estas características, quizá la cita no sea apropiada en este contexto, pero es lo que se me ocurrió...