¡Qué difícil!

La serpiente me quedó más gorda de lo previsto, los elefantes pequeños, los camellos desproporcionados, los ratones demasiado grandes, sólo por nombrar a algunos de los animales; la verdad es que no estaba nada contento con el resultado, y mira que llevaba tiempo practicando. Así que cuando me puse con el hombre lo hice despacito. Pero al final me quedó raro ese pelo tan largo en la cabeza y tuve que ponerle barba en la cara para disimular, y con la mujer se me fue la mano en el pecho, pero la cara me salio mejor y no puse barba. ¡Hay que ver qué difícil es ser Dios!

1 comentario:

la-filistea dijo...

Ha de ser dificilísimo y más con tantas oraciones, reclamos y demas vainas...

Me gustó la imagen de Blake que utilizaste! Cómo siempre un buen relato de bolsillo.