Divertimath

La malvada hipotenusa capturó a Pi, o eso creyó ella, porque se le quedaron fuera algunos decimales. Es lo que tiene ser irracional —pensó Pi—, que aunque eres real y sabes que existes, nadie sabe cómo terminas; mucho mejor que esos racionales tan cuadriculados, siempre repitiéndose y repitiéndose hasta el infinito, o bien tan limitados que enseguida terminas con ellos.
Y así, cuando Pi se cansó de meditar desde lo alto del triángulo rectángulo, se enroscó formando una pequeña circunferencia que bajó rodando la hipotenusa y desapareció en el infinito.