Error fatal

No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor, ¿Cómo podía saberlo? Él no podía meterse en su cabeza y adivinar todo lo que ella estaba pensando. Con su nombre escrito en la parte superior aquello sólo podía ser un insulto, así que la cogió de los pelos y la arrastró por el salón golpeándola contra los muebles, la dio una paliza y la arrojó por la ventana. Era lo que se merecía.
Cuando volvió a la cocina y desdobló la hoja encontró aquel “Te quiero” escrito al pie.
Ahora le tiembla la mano que sujeta la pistola con el cañón apoyado en su sien.