El trabajo

Verdaderamente una delicia para los sentidos, sí, había sido una comida exquisita. La lástima es que ahora había que volver al trabajo, y tal y como estaban las cosas era seguro que ya nada volvería a ser lo mismo. Pidió la cuenta y dejó una buena propina como hacía siempre, se puso el abrigo y salió a la calle con paso tranquilo. Unos alaridos le hicieron darse la vuelta cuando ya había cruzado la calle, desde la puerta del bar el camarero le llamaba a gritos porque había olvidado su maletín.
Luego todo estalló.
Él giró de nuevo y se alejó de allí.

3 comentarios:

Hector1564 dijo...

Gran Microrrelato.

He estado leyendo unos cuantos más de tu blog y me gustan mucho. Acabas de engancharte a otro lector ;-)

Por cierto, y si tienes tiempo y no es mucha molestia me gustaría que me resolvieras una dudo.

No soy muy ducho en el género del microrrelato, aparte de El Hacedor de Borges y alguno más de Cortázar. Pues bien, me pregunto ¿qué libros de microrrelatos son imprescindible o si se prefieres me recomendarías leer?

Gracias, en cualquier caso.

Míchel dijo...

Hola Hector1564,

Gracias por tus comentarios y ojalá siga viéndote por aquí, me agradaría.

La verdad es que esto del microrrelato es más por vaguería que por conocimiento; he leído microrrelatos sueltos, pero no sé si un libro entero... al menos seguro que no de seguido. En cualquier caso, en esto del relato corto me parecen muy recomendables Augusto Monterroso, Frederic Brown, Mario Benedetti y Quim Monzó, por nombrar algunos que no nombraste tú ya. Y como esto de recomendar es muy personal, te diría que miraras por internet a ver qué libro te atrae más antes de decidirte.

Y gracias a ti por venir.

Euphoria dijo...

¡Muy bueno! Totalmente inesperado.