En la cama

En la puerta había una gorra negra, justo en el pomo del dormitorio; esparcidos por el salón descansaban dos pares de zapatos, un pantalón y una falda dejados con prisa. Sonaban ruidos y risas en el interior de la habitación que seguramente habían cubierto los que yo hice al entrar en casa. Y allí estaba yo, en casa antes de lo previsto, cansada, con ganas de descansar y teniendo que enfrentarme a esto. Abrí la puerta y grité:
—¿Qué hacéis en la cama?
Luis y Laura me miraron con sorpresa, pero fue mi hija la que contestó primero:
—Papá nos ha dejado jugar aquí con los disfraces.

6 comentarios:

hatoros dijo...

QUE BUENISIMA LA SONRISA.
GRACIAS POR ESCRIBIR.

Fero dijo...

me encantan tus cortos relatos, sigue escribiendo, yo sigo pasando.

saludos.

Francisco Cenamor dijo...

Interesantes tus microrrelatos. El próximo viernes 13 de marzo recomendaremos su lectura en nuestro Blog literario Asamblea de palabras.
Un saludo.

Cristian Mejía dijo...

Que malos pensamientos, que buenos relatos, siempre sorprendiendome Michel. Saludos

maite mangas dijo...

Uff! ¡que susto!...la magia de los microrelatos es que en cada linea las cosas pueden dar un giro inesperado.
Hace poco que te he descubierto, pero ya no te pierdo la pista.
Un saludo.

Juka dijo...

Uff, qué feo sonó eso.... al final los disfraces siguen confundiendo.