La caída

Cerré la puerta despacio, sin hacer ruido, no quería que nadie se enterase de mi marcha. El aire frío de la calle entró en mis pulmones con dolor, pero aún así aquello resultó un alivio, di un paso trémulo hacia delante y el hielo del suelo me hizo resbalar, caí de mala manera cargada como estaba con mis pertenencias. Maltrecha en el suelo y sin poder moverme me quedé imaginando una excusa convincente para explicar que hacía allí tan de mañana y cargada de maletas. Escuché los pasos acercándose a la puerta:

—¡María corre, ven aquí, ya está otra vez tu madre fugándose!

6 comentarios:

... Costilla. dijo...

esta buenisimo este relato.

http://asadodecostilla.blogspot.com/

hatoros dijo...

QUÉ LES PASARA POR SU CABEZA.
QUÉ DOLOR VERLOS.
QUÉ TRISTEZA.
ES COJONUDO TU RELATO.
GRACIAS POR DARLO.

JESUS FIDELIS dijo...

Soy Jesus, te leo de un tiempo a esta parte.
Pásate pr mi blog, hay un premio para tí:

http://retolicas.blogspot.com/

Malalua dijo...

¡Hola! Felicidades por el blog, ¡me encanta!

Míchel dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios y sed bienvenidos cuantas veces queráis, se agradece mucho ver que a alguien le gustan las cosas que uno hace. Y perdonad si no comento mucho, pero ya me cuesta encotrar el hueco para las pocas líneas que escribo.

Jesús, gracias por el premio, de verdad, porque eso quiere decir que te gusta lo que voy dejando por aquí, pero no sigo estas cadenas.

Mandie dijo...

Jajaja, muy bueno este relato :)
Un saludo!