El reflejo

“¿Te acuerdas de mí?” Ahí estaban otra vez esas sucias letras escritas en rojo con la sangre del muerto, y ahí estaba yo otra vez frente a ellas leyéndolas y tratando de encontrarles un significado. Esta era la trigésima víctima de ese cerdo y aún no teníamos ninguna pista. Ya no podía hacer nada allí, así que, a regañadientes, me fui a casa y dejé a los chicos con el trabajo.
Cuando me desperté en el sofá ya era casi de madrugada, últimamente siempre andaba agotado, como si no descansase y, sin embargo, no era capaz de aguantar toda la noche sin mear, iba a tener que ir al médico. Al llegar al baño me miré en el espejo y mi rostro me devolvió una sonrisa que yo no tenía:
—¿Te acuerdas de mí? —me dijo mi reflejo—, no te preocupes, mañana me habrás olvidado.

1 comentario:

Libros Gratis dijo...

Atrapante micro relato, genera gran expectativa y nos mantiene en vilo hasta el final.

Sigue adelante!

saludos,