Perros

“La sangre sobre la nieve es más roja”, pensó el inspector Azcoitia mientras miraba al perro tendido en medio de la nieve con una puñalada en el corazón. Hacía el número treinta y dos y aún no sabían que movía a aquel perturbado a cometer los crímenes. Psicólogos y prensa daban diferentes versiones, pero a Azcoitia, que le gustaba leer sobre este tipo de asesinos, la cosa no le encajaba: treinta y dos asesinatos en doce meses y ni una señal, ni una pista.
Gorka miraba la escena con los prismáticos desde un edificio no muy lejano. Estaba orgulloso de su trabajo, después de tanto tiempo aún no tenían nada sobre él. “Éste ha sido el último, se acabó para siempre eso de matar perros”, se dijo, y giró dispuesto a salir a la calle, después de un año de pruebas ahora tocaba visitar una prostituta para hacer el verdadero trabajo que Dios le había encomendado.

2 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Excelente, amigo/a
Un saludo

Libros Gratis dijo...

Excelente, muy bueno de verdad!