Ya poco importa

La Presidenta de Estados Unidos tumbada boca arriba, con las piernas abiertas y elevadas, las bragas quitadas y un hombre hurgándole las entrañas, estudiaba aquel panfleto del que saldrían los nuevos impuestos.
—Voy a tomar una muestra… —dijo él tímidamente.
—Tome lo que haga falta— interrumpió con resolución la Presidenta —, pero sin hacer daño, ahora tengo una rueda de prensa y no puedo andar escocida por ahí.
—No se preocupe, ni lo notará.
El ginecólogo tomó las pinzas mientras daba vueltas a la idea de sacar una foto y colgarla en Internet, él era conservador, y aquella republicana se lo merecía.
—Voy a poner más luz —se excusó alejándose para encender los focos y que el flash no la alertase. Apuntó el objetivo, comprobó el resultado y se guardó la cámara satisfecho.
En el plazo de una semana el cáncer acabaría con él, las consecuencias ya no importaban.