Metamorfosis

“Bicho gafoso de mierda”, le dijo al primero que dejó. Y yo me operé de la vista.
Al siguiente le llamó “enclenque enfermizo”, y me apunté a un gimnasio hasta conseguir unos músculos envidiables. A otro le dijo que odiaba a los morenos, y yo me teñí de rubio.
La lista de sus ex crecía, y con ellos la lista de los calificativos: andrajoso, guarro, obseso, enano, gordo… Uno tras otro fui adaptándome hasta que llegase mi momento.
Hoy veo que se fija en mí y me acerco.
—Lo siento, soy lesbiana —me dice.
Mañana tengo que pedir cita para el cambio de sexo.

El espacio vacío

Ni subido a una escalera conseguiría besarte, eres altiva como la luna, mientras que yo permanezco anclado a la gravedad que me ata al suelo. Sin embargo giro a tu alrededor como si fueras el sol que todo lo ilumina; soy un triste y apagado planeta que sólo espera el paso del tiempo, ese eterno paso del tiempo que hará que un día caiga en tu regazo y desaparezca fundido en tus llamas. Pero no me ves, no sabes siquiera de mi existencia, tu mirada se pierde en otras estrellas lejanas de las que no llega su calor, las que son como tú, fuego helado vanidoso y arrogante. ¡Ojalá algún día un agujero negro aparezca en el horizonte y cambie nuestro destino fundiéndonos en uno solo!