El espacio vacío

Ni subido a una escalera conseguiría besarte, eres altiva como la luna, mientras que yo permanezco anclado a la gravedad que me ata al suelo. Sin embargo giro a tu alrededor como si fueras el sol que todo lo ilumina; soy un triste y apagado planeta que sólo espera el paso del tiempo, ese eterno paso del tiempo que hará que un día caiga en tu regazo y desaparezca fundido en tus llamas. Pero no me ves, no sabes siquiera de mi existencia, tu mirada se pierde en otras estrellas lejanas de las que no llega su calor, las que son como tú, fuego helado vanidoso y arrogante. ¡Ojalá algún día un agujero negro aparezca en el horizonte y cambie nuestro destino fundiéndonos en uno solo!

3 comentarios:

Alís dijo...

Ser satélite confiere un papel secundario y, sin embargo, ¿no determina la Luna las mareas, las cosechas, los partos y hasta el humor? Como quien no quiere la cosa, ahí está, mostrándose o escondiéndose, pero siempre influyendo en nuestras vidas... Hermoso, aunque triste texto. Tal vez debieras hablarle de planeta a planeta, de estrella a estrella...

Maria Coca dijo...

El espacio vacío está repleto de sueños, misterios, ansias, pasiones y tormentos.

Qué malas son las dependencias...

Besoss

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

el mundo, la vida, ese espacio misterioso...