Mirando

—Luego se fue corriendo, ¿no?
—Sí, salió disparado como alma que lleva el diablo.
—Pobre chico.
—Sí, pobre chico.

—¿Por qué lo harían?
—No lo sé, la gente odia sin motivo y esta noche el pobre muchacho estaba donde no debía y en el momento equivocado.
—Nadie entiende estas cosas.

—La policía siempre llega tarde.
—Sí, no sé para que sirven, nunca están donde se les necesita.
—¡Y todos los vecinos mirando sin mover un dedo!
—¡Una vergüenza!
—¡Menos mal que nosotros lo vimos todo y pudimos contárselo a la policía!
—Sí, ¡Menos mal!