Satánico


Arrastrado a aquella sesión de espiritismo satánico por Irene, mi novia de aquel entonces, nunca imaginé lo que iba a pasar…

Estábamos todos alrededor de una estrella de cinco puntas inscrita en una circunferencia llena de velas encendidas, una salmodia repetitiva sonaba de fondo… De repente, en medio del círculo, apareció un rasta tatuado fumando un porro sentado en el suelo. Aquella broma fue para mí causa de un ataque de risa, mientras que todos miraban aterrorizados. El demonio aquel arrojó toda su ira sobre mí y, entre gritos y maldiciones, me aseguró un sufrimiento eterno. Activando mis reflejos de abogado solicité un sobreseimiento pues era nuevo en tales experiencias paranormales. Mi argumento no lo convenció, pero insistí y conseguí cambiar mi castigo por el de algún ser querido. Sin pensarlo dos veces arrojé una foto como ofrenda al interior del círculo. La fotografía e Irene desaparecieron al momento.

5 comentarios:

Maria Coca dijo...

Si es que no podemos reírnos jamás de lo que no conocemos!!!!

Muy bueno.

Besoss

Alís dijo...

Claro, ¿no sabías que estos porreros son demonios?
Muy buena la historia, y un amor a prueba de fuego el del protagonista.
Besos

Edit Liliana Ciotti dijo...

Muy bueno.
Con eso no se juega. Porque siempre se pierde.
Con ese ser, solo Dios puede.
Y el protagonista un chanta. Hay otras formas de sacarse una mujer de encima.

José Ignacio dijo...

No es para menos.
Si mi me hubieran invitado, sin saber a donde iba, a una reunión social de ese tipo hubieraa hecho lo mismo.
Un saludo

Abelhammer dijo...

NO sabia como librarse de la novia, ¿eh?