jueves, 30 de septiembre de 2010

La sonrisa

Como los ángeles al caer el sol”. Con esa expresión terminaba la mayoría de nuestras conversaciones. Nunca supe que significaba ni por qué lo hacía, pero me daba igual: “Después de comer me he quedado como…”, “Esto pinta mal, va acabar como…”, “¡Qué suerte, esto ha sido como…!”. Luego sonreía, siempre sonreía, estuviese triste o alegre, siempre sonreía. Incluso si lloraba, sonreía al tiempo que las lágrimas resbalaban por sus mejillas.
Y en el ocaso de un día de primavera se difuminó con los últimos rayos del Sol. Sólo quedó flotando en el aire una sonrisa tan amplia como la del Gato de Cheshire.

2 comentarios:

Maria Coca dijo...

Precioso relato y un bello homenaje a esa persona tan especial.

Besoss

Míchel dijo...

Hola María,

¿No te ha pasado alguna vez que hay e alguien que es muy especial y no te das cuenta hasta que no está?

Me alegra leerte por aquí (y en tu blog) :)

Besos.

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