La carrera

La carrera ilegal de trenes de época se celebró con salida en la estación abandonada de Príncipe Pío y fin en las antiguas vías de la estación de Atocha. No sé cómo pretendían que algo así pasara desapercibido, quizás más de un alto cargo de la policía estaba en “nómina”; el caso es que no contaron con la Fiscalía del Estado, que fue al final quien presentó la querella no atendiendo a las súplicas de arbitraje de la Comunidad de Madrid. Yo llevé la defensa de aquel despropósito y al final la cosa acabó bastante bien. Como no hubo heridos ni destrozos, de lo único de lo que pudieron acusar a los organizadores —de las apuestas tampoco quedó prueba alguna— fue de uso ilegal de una propiedad pública. Pero que unas maquetas de tren vayan por unas viejas vías en desuso no parece tan grave, vamos, digo yo.