lunes, 14 de noviembre de 2011

Mío

Lo importante era que volvía a ser mío, muerto pero mío, aquel territorio antaño fértil como el paraíso, y ahora yermo tras la guerra que acababa de ganar. El resto, cadáveres y destrucción, no tenía importancia frente al sentimiento de dominación que ahora palpitaba dentro de mí.

Me pones mucho

- ¿Cuántos le pongo? -Mucho. -¿Mucho? -Sí, mucho, me pones mucho. -Disculpe, le he preguntado cuántos le pongo, no cuánto le pon...