La caja china



Un escarabajo se paseaba por encima de la caja china del siglo II que, cerrada con un anacrónico candado, reposaba bajo el puente rodeada de flores silvestres semiaplastadas. Medio dormido, el detective recién encargado del caso mordisqueaba una manzana mientras miraba sin acertar a comprender como había podido llegar hasta allí aquello, hacía solo unas pocas horas la caja se guardaba en una torre a miles de kilómetros. Un golpe en el hombro derecho le sobresaltó, no había oído llegar a nadie. Al girar la cabeza el miedo se apoderó del policía: un alienígena, plantado allí de pie junto a él, reclamaba la caja para sí.