El juego secreto

El muñeco fue el primero en cerrar los ojos, la niña se los cerró para que no la viera jugar a su juego secreto. Luego, decidida, se levantó, dibujó una sonrisa inocente en el rostro y se dirigió hacia el hombre encadenado en la pared. Él fue el segundo en cerrar los ojos.

Cenizas

Esperó hasta dormirse y soñó con otra Navidad, con cualquier Navidad, cualquiera que no fuese la actual le valía, como la última que pasó con su familia antes de partir, antes de que ocurriese todo aquello, antes de que el tiempo lo consumiera todo dejando solo cenizas.
Al menos las estrellas aún brillaban allá arriba como si nada hubiera pasado, testigos silenciosos del Armagedón. Mientras, en el vacío, la estación espacial giraba inútil alrededor de aquel planeta yermo que antaño fuera su hogar. Solo esperaba la hora de morir, la hora en que con él se extinguiría lo que en otro tiempo se llamó ser humano.

El pavo

Esperó hasta dormirse y soñó con otra Navidad. Con un poco de suerte no volverían a comer pavo hasta entonces y él podría vivir un año más.