Libre



Le faltarán, al menos, un par de centímetros para alcanzar la barra del trapecio, por lo que caerá al vacío con el corazón latiendo acelerado… Pero aún no lo sabe.
Poco antes Matilde, su novia de toda la vida, le pedirá matrimonio, y él la rechazará esgrimiendo como excusa sus ansias de volar y vivir sin ataduras.
Si no la hubiera rechazado ella no habría acortado unos centímetros las cuerdas del trapecio, ni tampoco habría soltado el cable de seguridad.
Y todo por complacerle, por verle volar libre y sin ataduras.