Hojas secas



El crujir de las hojas secas les recuerda lo solos que están. Para el profesor esa soledad es reconfortante, refuerza su seguridad y tira de la cuerda para apremiar al chaval que le sigue. El alumno gime aterrado con la soga al cuello y las manos atadas a la espalda mientras arrastra los pies.
El sol y el viento entre las hojas crean una luz cambiante que dificulta una visión nítida. Pero el policía está decidido cuando aprieta el gatillo. El profesor cae al suelo haciendo crujir un montón de hojas secas. 
Él ya paso por eso hace mucho, recuerda el policía. Nunca más, se dice, nunca más.

Felicidad virtual



Soy todo lo feliz que puede ser un hombre. Me despierto, conecto mi módulo de Realidad Virtual y el mundo se vuelve de color de rosa. Paladeo mi copioso desayuno mientras veo las noticias: un agente abatido en… Los leales al rey luchan por su liberación, las calles son un río de sangre… Semana de sol intenso en todo el país… Noticias de un mudo real que ya no me interesa.
Hago un poco de deporte con una monitora de escándalo, un paseo por un nuevo paisaje exótico y una ducha antes de que me sirvan la comida. Un sueño reparador me devuelve la paz. Por suerte el RV no se desconecta hasta que me duermo.
Me despiertan gritos, disparos y explosiones. Abro los ojos y me olvido de conectar el RV. Una oscura habitación de paredes grises, una bombilla triste en el techo y un hedor casi insoportable, restos de orín y heces en un viejo orinal. Trato de conectar rápidamente el RV para huir de aquello cuando la puerta se abre y un hombre con un fusil de asalto me dice: Presidente, queda usted liberado.
¿Y quién le ha dicho a él que yo quiero ser liberado?