Felicidad virtual



Soy todo lo feliz que puede ser un hombre. Me despierto, conecto mi módulo de Realidad Virtual y el mundo se vuelve de color de rosa. Paladeo mi copioso desayuno mientras veo las noticias: un agente abatido en… Los leales al rey luchan por su liberación, las calles son un río de sangre… Semana de sol intenso en todo el país… Noticias de un mudo real que ya no me interesa.
Hago un poco de deporte con una monitora de escándalo, un paseo por un nuevo paisaje exótico y una ducha antes de que me sirvan la comida. Un sueño reparador me devuelve la paz. Por suerte el RV no se desconecta hasta que me duermo.
Me despiertan gritos, disparos y explosiones. Abro los ojos y me olvido de conectar el RV. Una oscura habitación de paredes grises, una bombilla triste en el techo y un hedor casi insoportable, restos de orín y heces en un viejo orinal. Trato de conectar rápidamente el RV para huir de aquello cuando la puerta se abre y un hombre con un fusil de asalto me dice: Presidente, queda usted liberado.
¿Y quién le ha dicho a él que yo quiero ser liberado?

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