lunes, 1 de febrero de 2021

Justicia

Dígale, agente, que no tuve más remedio que matarle, usted seguro que podrá explicárselo mejor que nadie. Era de ley matar al hombre que me condenó injustamente, que me quitó veinte años de vida mandándome a prisión. Ahora que el señor juez se jubiló, yo se los he quitado a él con esta misma pistola que usted ve ahora en mi mano.


Y así se cierra el círculo ahora, agente, con usted que creó las pruebas falsas para inculparme. Haga que él también sepa la verdad cuando lo encuentre en el más allá.

martes, 15 de diciembre de 2020

Mascotas

Que vengan por fin a rescatarte y te liberen no es una opción, debes resignarte. Cuando lleguen yo lloraré tu desaparición, como ya hice las otras veces, descubrirán que no hay nada que rescatar, que tú ya no estás, que te has ido sin dejar rastro. Has cambiado tanto que no te reconocerán, no sabrán que eres tú quien agita sus alas en la jaula frente a ellos, por mucho que lo hagas. Mis otras mascotas ya han aprendido que no hay esperanza y se muestran más dóciles. Es lo que tiene casarse con una bruja.

lunes, 11 de mayo de 2020

El deseo




Espero el milagro como quien espera el tren, seguro de que vendrá puntual a su cita.
Ella me despreció sin ambages: “No me acostaría contigo ni aunque fueses el último hombre en la Tierra”. Por suerte, el genio de aquella maravillosa lámpara me otorgó una segunda oportunidad: “Te concedo un deseo”, me dijo. No me lo pensé mucho: “Quiero ser el último hombre en la Tierra a partir de las cinco de esta tarde”, solicité. 
Quizás ella cumplirá su palabra, pero, ¿y el resto de las mujeres? Dentro de cinco minutos tendré toda una vida para averiguarlo.


lunes, 4 de mayo de 2020

Lo que nos queda


El fin del mundo se retrasó, no me preguntéis por qué, pero se retrasó. Y ahora no sabíamos qué hacer. Su hora de llegada eran las 14:27 del lunes, y ahí estábamos todos a las 14:26, esperando. Madre murmuraba con la cabeza inclinada acompasando el silencio que inundaba la escena; padre yacía en la tumbona con la baba colgando de la comisura de la boca y la vista fija en un brillante y azul cielo límpido; y yo, impaciente, estrangulaba la cachaba anhelando el momento. Y es que esto de ser inmortales se nos hacía ya muy largo.

Justicia

Dígale, agente, que no tuve más remedio que matarle , usted seguro que podrá explicárselo mejor que nadie. Era de ley matar al hombre que me...